Implantar IA no debería empezar eligiendo un modelo o comprando una licencia. El punto de partida es un proceso concreto y una mejora que pueda medirse.
1. Describe el proceso actual
Quién interviene, qué información entra, qué herramientas se utilizan, qué decisiones se toman y dónde aparecen excepciones.
2. Elige un problema acotado
Prioriza un caso frecuente y medible. Un primer proyecto pequeño permite aprender con menos riesgo.
3. Decide dónde debe intervenir una persona
Define validaciones, permisos y situaciones de escalado antes de conectar la IA con sistemas reales.
4. Integra con lo que ya existe
CRM, correo, ERP, documentación o formularios suelen ser parte del proceso. Una solución aislada crea otra herramienta que mantener.
5. Mide y amplía
Compara tiempos, errores, capacidad o velocidad antes y después. Amplía cuando el caso inicial demuestre valor.
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